UNA SUPERFICIE FOTOGRÁFICA

Las estrategias fotográficas actuales o la tendencia en la imagen están en sintonía no sólo con el objeto, sujeto o escenario fotografiado, sino mayormente con la manera en que esas imágenes funcionan como retos a la percepción, como narrativas complejas, como imaginarios particulares que abren una ventana: otra percepción.
De igual manera, por más que se diga que una foto termina por encontrar su sentido en si misma, que su carga simbólica excede a su peso referencial, que sus efectos plásticos, de composición o de textura la convierten en un mensaje autosuficiente, etc., no se podrá olvidar jamás que está autonomía y esta plenitud de significaciones sólo se establece por el hecho de sentar, transformar, llenar a posteriori, una singularidad existencial primera que, en un momento y en un lugar dados, ha llegado a registrarse sobre un papel muy acertadamente llamado "Sensible".
Lo anterior nos remite a la concepción de P. Dubois, quien expresa que “la fotografía afirma su naturaleza esencialmente pragmática: ella encuentra su sentido ante todo en su referencia: la fotografía como INDEX, designa con fuerza el objeto real, único y singular(…), ya que ella atestigua la existencia de un objeto en un momento y en un lugar determinados(…)” .
Sin duda, encuadrar la vista y emplear el encuadre de la cámara es una invitación para que usemos la fotografía como el lenguaje por excelencia de nuestro tiempo.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

THEATRUM ANATOMICUM




Segunda serie fotográfica de mi proyecto de tesis de posgrado.

Agradecimientos: Celeste Jaime (encuadernación)



THEATRUM ANATOMICUM


"...y remarqua ce qu'il a dict ailleurs combien le peuple s'effraïe
des rigurs qui s'exercent sur les cors mort".
M. Montaigne
Cuando la observación y experimentación sobre los cadáveres salió de la clandestinidad y se libró de los impedimentos morales, se inició una verdadera forma de visibilidad: Los signos de la vida, de la muerte y de la enfermedad son identificables fuera y dentro del cuerpo. El cuerpo se vuelve legible, abierto a la disección anatómica, del lenguaje y de la mirada. Mucho antes de que el cuerpo se convirtiera en objeto de estudio anatómico, fue la tortura como espectáculo público la que exhibió el interior de los mismos.
A partir del siglo XV, tanto anatomistas como artistas se ocuparon profusamente de reproducir rigurosamente lo que el cadáver ofrecía a sus ojos. Las primeras representaciones modernas de disecciones de esta índole toman préstamos evidentes de la pintura, sin que esto permita descartar la hipótesis de que esas primeras representaciones artísticas reposen sobre la contemplación del incipiente trabajo de los anatomistas de la baja Edad Media.
Durante del Renacimiento son autorizadas las disecciones de cadáveres humanos. Incluso se convierten en un espectáculo público en los anfiteatros, a donde asiste gran cantidad de público.
En primer lugar, la disección era una demostración científica. Aquí se iniciaban los jóvenes estudiantes de medicina a la profesión y se basaba en conocimientos detallados sobre cada parte del cuerpo.
En segundo lugar, una disección pública era al mismo tiempo espectáculo, ceremonia, moralidad y educación. Al principio era de poco prestigio. Muchos daban testimonio de abominación al cortar cuerpos muertos; convertir un ser humano en materia burda se consideraba poco digno, deshonroso y sucio.
Ahora bien, desde las lecciones anatómicas del siglo XVI, también sale una línea hacia una renovada visibilidad del cuerpo muerto y la descontextualización del espacio actualmente destinado a dichas prácticas en humanos: las salas de disección en las Facultades de Medicina.
En esta serie fotográfica se hace palpable que, como Sándor Márai expresa, "el momento de la muerte no puede ser medido con un cronómetro. De algún modo, no hay 'momento' en el que una persona muere. La muerte tiene lugar por etapas, constantemente -aun cuando ha 'sucedido', sigue sucediendo-". Asimismo, el efecto de <> que podrían llegar a producir estas fotografías debido a la <> del cuerpo de aquellas personas que terminaron en estos recintos -en calidad de desconocidas-, queda de alguna manera, amortiguado por las atmósferas y escenarios menos hostiles y solemnes que componen las imágenes.
En gran medida nuestro contacto, en la actualidad, con los cuerpos víctimas de la violencia se da a través de la fotografía. ¿Será por eso que los cuerpos muertos regresan tan insistentemente en nuestro tiempo? ¿Explica esto la fascinación de la cultura popular por la autopsia, la apertura científica del cuerpo? Al igual que imágenes antiguas de mártires, la literatura, el cine y el video están plagados de violencia contra el cuerpo humano, de primeros planos predominantes de la cara de la muerte, en incisiones y aperturas, en la limpieza de líquidos de camillas opacas...


Resulta entonces muy convincente la idea de Barthes: "la fotografía en realidad no es una consecuencia natural de la pintura sino del teatro. Entre la fotografía y el teatro media la muerte. Todo aquél que es fotografiado, vivo o muerto, es como un espectro que vuelve. Y su retorno es el espectáculo del retorno de lo muerto".



Lix Rangel


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